Dedicado a la memoria de Richard Feynman y Werner Heisenberg.
Suelta el libro.
No me mires con duda.
Sabes mi respuesta
a cada una de tus preguntas.
Sabes que no quieres oírla.
Me río al pensar
en cómo piensa el mundo.
Relativo, singular.
Piensas que solo existe hasta el
horizonte.
¿Y más allá?
¿Son sólo cuentos de las noticias?
¿Son sólo cuentos de las noticias?
Más allá continúa el rumbo.
Sin embargo,
no poses la mirada no lejos del mar.
Tras esos cielos inalcanzables y
lejanos,
el infinito se pierde en la oscuridad
del vacío fluctuante,
que deja de ser a la vez que es.
Todo antes de poderlo ver.
Incertidumbre
es lo que mueve al conjunto.
No saber si es real el mundo.
No saber más allá de la probabilidad.
Siendo todo a la vez.
Siendo nada a la vez.
Y es mejor pensar sin complicaciones.
¿Para qué tanta oscuridad?
Aquí luce el saber de poco.
Aquí, sin pensar más.
Se está bien con este libro roto.
¿Y es mejor pensar así?
Ignorar no es igual a dejar de
existir.
¿Dónde guarda sus respuestas el libro?
¿En qué página aguarda el destino?
¿Qué palabras me faltan
para poder saber por qué le doy la
espalda al mundo?
Suelta el libro.
No quieres oír.
Pero siempre lo has sabido.
Todos erramos al creer conocer.
¡Despierta!
No vives la realidad.
Aquella que nos supera.
Pues no hay cabida para nuestros
sueños
en la infinitud de la incertidumbre.
Porque no serás nunca dueño al mismo
tiempo
de tu mundo y tu felicidad.
Eres esclavo del azar.
Del orden perfecto.
Más allá del libro,
el ser humano no sabe nada.
Podría estar
y no estar sin más.
Podría viajar en línea recta
mientras avisto todos los caminos.
No hay una historia que contar.
Este cuento que detestas
y que vivimos
no te tiene en cuenta.
¿Qué es real?
¿Qué no lo es?
¿Qué sabemos?
¿Qué no lo es?
¿Qué sabemos?
¿Qué no sabemos?
¿Qué soy?
¿Qué no soy?
No lo sé.
No lo sabemos.
No lo podemos saber.
No podemos saber nuestro destino
a la vez que su razón.
Orden pedimos.
Azar recibimos.
No es caos.
Es la demostración
de que vivimos engañados,
creyendo sin saber.
No podemos, ha quedado claro,
vivir sabiendo que siempre nos hemos
equivocado.
Deja ya tu pobre perspectiva.
Nuestra vista no es capaz de ver el
mundo.
Sólo nos hacemos una idea de nuestras
vidas,
antes de volver a ser nada.
Retórica o no,
no hay mayor paradoja que nuestra duda.
Sólo queda la incertidumbre.
Ser y no ser a la vez,
sin saber qué realmente es.
Suelta el libro.
No me mires con duda.
Sabes mi respuesta
a cada una de tus preguntas.
No existimos.
Sólo somos dudas
que no logramos solventar.
Y detrás del frío paso de tiempo,
la incertidumbre.
"No tengo que 'tener' una respuesta. No me siento aterrorizado por no conocer cosas, por estar perdido en el misterioso universo sin tener ningún propósito; que es el modo en el que la realidad es, hasta donde puedo decir, posiblemente. Esto no me aterra." Richard Feynman
"No tengo que 'tener' una respuesta. No me siento aterrorizado por no conocer cosas, por estar perdido en el misterioso universo sin tener ningún propósito; que es el modo en el que la realidad es, hasta donde puedo decir, posiblemente. Esto no me aterra." Richard Feynman
